2 de febrero de 2010

Maquetadores: ¿Gremio o Secta aniquiladora de la especie humana?



Amigos de El Mejillón Suicida, hoy vamos a hablar de esa especie cercana al homo sapiens, pero sin llegar a serlo, que poco a poco se ha reproducido e instalado en nuestra sociedad, aprovechando las carencias y puntos débiles del resto de la humanidad, aparecidas como consecuencia del advenimiento de la era de las comunicaciones.

Aquí no hablaremos de seres menores, no, vamos a contar brevemente y a modo de aviso, cómo viven, cómo se relacionan con el entorno, y sobre todo, cómo fagocitan nuestra autoestima, nuestras ganas de vivir, nuestra paz social, para acomodarse entre nosotros mientras nos convencen de que son nuestros salvadores.

Sépanlo, vamos a hablar de
LOS MAQUETADORES.

Como ejemplar vivo a diseccionar, elegiremos un caso conocido por El Mejillón, al trabajar codo con codo con el ser estudiado. Podrán verle en las fotografías.

Responde al nombre de Carlos Zugasti.

No caigan en la trampa de suponerle emociones o sentimientos solo por el hecho de tener un nombre propio. No se engañen. Dentro de su caparazón no esconden órganos vivos. La prueba es que pueden llegar a consumir millones de dosis de nicotina sin sufrir ataques al corazón ni tumores pulmonares. De hecho, ni siquiera tosen un poquito.



En cuanto a la parte emocional, tampoco hay indicios que indiquen la existencia de sentimientos en estos seres. Podrá usted encontrarse al borde de la muerte, estar su familia al límite del deshaucio, tener la incontestable necesidad de cambiar una línea de texto, o poner la digna firma a una fotografía, momentos antes los cuales cualquier ser vivo con raciocinio, incluso sin él, intentará por todos los medios ayudarle en lo posible.
Un maquetador no.
Ni siquiera pestañeará mientras contesta el estándar para estos casos: "Ya está en imprenta", "Eso es problema de redacción", el aún más terrible por lo imposible de comprobar "Esa página ya está cerrada".

Se pueden dar casos de maldad sobredimensionada, aunque siempre sin pruebas ni rastros de emoción alguna. Por ejemplo, si un humilde trabajador de la fotografía acude con un reportaje elaborado sobre cualquier tema, no tengan duda de que el maquetador que le toque en suerte convertirá el más excelente de los trabajos en tristes imágenes, sombras de lo que fueron antes de llegar a sus manos. Recortes, giros, distorsiones, cualquier elemento de la edición que pueda ser perjudicial para la vista, será aplicado impúnemente. Y por si aún no tienen miedo de tales artimañas, aún guardan su más vil maltrato al oficio fotográfico: El trazado.
Ese invento de algún descerebrado para quién sabe qué tipo de publicación maldita, que se ha convertido en plaga exterminadora del trabajo creativo de los fotógrafos. No bastaba con titular encima de la imagen, tuvieron que destrozarla a base de herramientas de retoque digital. Quién dijo que la pluma no hace daño, nunca sufrió sus efectos destructivos.

Pero no acaba aquí nuestro análisis. Nos hacemos la siguiente pregunta: ¿El maquetador duerme?



Si trabajáis en un periódico o revista, preguntáos ¿acaso no hay siempre un maquetador en su puesto? No importa la hora del día, ni el día de la semana, ni el mes, ni el año, siempre, SIEMPRE hay un maquetador en su puesto. Y siempre te dirá que está muy ocupado. Y atención,aunque en la pantalla de su ordenador parezca que está navegando por la web de Marca o por spotify, JAMÁS, NUNCA, POR LO QUE MÁS QUERÁIS EN ESTA VIDA, hagáis sugerencia alguna sobre su labor, aunque penséis que están ociosos. ERROR. No volveréis a ver la luz del sol esperando a que os terminen de "pintar" (verbo poco riguroso con el resultado de lo que promete) la página que os corresponda.


Ante estos indicios y pruebas refutadas por años de estudio, llegamos a las siguientes cuestiones que hasta ahora no hemos podido responder:
¿Están entre nosotros para dominarnos?
¿Hay límite para su poder?
¿Podremos vivir sin ellos algún día?
¿Realmente puede explotar el mundo si se imprime un ladillo pegado a un destacado?
¿Llegará el apocalipsis si un corondel cruza con otro?
¿Entienden ellos mismos los dibujos que hacen en los planillos?

Y la más misteriosa de todas...
¿Es cierto el mito de las "falsas versalitas"?



Nada más, solo deciros que si en algún momento os encontrás con un maquetador, guardad las formas, pero sed conscientes de su poder y su maldad.

Nota: Ningún maquetador ni ser humano fue maltratado durante este post. Quizás algún ser humano si lo sea tras escribirlo.
Nota: Carlos Zugasti es un ser entrañable y realmente le apreciamos y queremos. El Mejillón Suicida adora a este señor, no vayan tras su busca con lanzas ni antorchas, él no quiere hacernos daño, es nuestro amigo.

4 comentarios:

Angus dijo...

Confieso que después de leer por dos veces tu entrada, ( era necesario, no sé si justo, perdona la ironía) me has dejado ojiplático.

Mario Benito dijo...

Nos retratas con el mismo cariño y comprensión que nosotros mostramos hacia vuestra "especie", con la que convivimos en esa extraña relación de amor-odio, porque nos "odiamos", es un decir, "necesitándnos" (otro decir).
Muy bueno tu artículo. Divertídisimo.
Un saludo... "cordial"

el mejillon suicida. dijo...

Jeje, veo que podré salir a la calle sin que me apedree una banda maqueteril. Menos mal!
A mi compi Carlos le ha hecho gracia, aún no lo ha leído, a ver...

Por cierto Mario, en Caja Baja tenéis un traductor cojonudo, de dónde lo habéis sacado? De los cacharritos de blogger no, desde luego!¿o sí?

Angus...Ojiplático? Que genial!
a La Mejillona Hembra le va a encantar!

Anónimo dijo...

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